Y Mala, y Puta es la voz que encontré para expresar lo que he aprendido a golpe de realidad. Un lugar donde convierto mis cagadas y aprendizajes en historias, donde me río de mí misma, saco a pasear mis frustraciones, mis fracasos y mi colección de hostias sentimentales.
Y de ahí nace La Congregación.
Porque estoy segura de que tú también tienes alguna historia que contar, alguna cagada que reconocer y alguna hostia sentimental de la que ahora, con suerte, ya puedes reírte. Un espacio para compartirlas, reconocernos en las experiencias de otras y comprobar que ninguna está tan sola —ni tan perdida— como a veces cree a mujeres contemporáneas, imperfectas y contradictorias que se cansaron de encajar y están aprendiendo a vivir sin pedir perdón.
Un espacio para reconocernos en las historias de otras, compartir las nuestras y comprobar que, en este circo emocional, ninguna está tan sola como a veces cree.