
Si eres un ser seriamente cachondo, y además estás hasta el coño de la frivolidad que hay en las apps de citas—y fuera de ellas—, este libro es para ti.
Porque si te tomas en serio eso de los vínculos, y lo lees con el corazón abierto, y un vino cerca, puede que llegue el día en que te rías a carcajadas de ti misma y de todo lo que vivas en este maravilloso, pero de mierda, mundo virtual.
¿ Qué no hay aquí?
» Un manual para encontrar pareja. Ja.
» Promesas de unicornios emocionales ni consejos que te aseguren el amor de tu vida en 10 pasos.
» Una fórmula mágica que cambie tu vida. Spoiler: no existe.
» Tramas eróticas de millonarios traumados.
¿ Qué si hay aquí?
» Lecciones aprendidas a golpe de match.
» Historias reales de una mujer que ha fracasado un montón de veces en el mundo de las apps de citas y fuera de ellas. ¿Te hará sentir mejor? Quizás.
» Un pequeño salvavidas para cuando tu match salga mal y tu autoestima amenace con desintegrarse.
» La apología de algunas de mis taras y, por ende, las de todo ser viviente.
Vale, quizás duermes con el maravilloso hombre de tus sueños húmedos y no necesitas este libro —eres super afortunada, de verdad—, pero seguro que tienes una amiga, una hermana, una prima, incluso una suegra a la que le hace mucha falta.
Por piedad, piensa en ellas…
¡Ojo! Este libro no es una crítica a lo masculino, ni mucho menos un manifiesto feminista de esos que odian hasta a los gatos si son machos.
No, porque Adoro a los hombres, pero detesto a los cagabandurrias.
Hola, no soy un algoritmo ni una gurú «experta en relaciones» con la vida resuelta y un puñado de lecciones que repartir desde su altar de superada.

Soy una mujer de carne y hueso, con más cicatrices de las que le gustaría, muchas contradicciones, varias meteduras de pata y alguna que otra tara. Como tú, como tantas otras, una superviviente del panorama amoroso actual.
Eso sí, de voz ácida, ironía afinada y mirada rápida para detectar a cualquier cagabandurrias que se preste.
Esa soy yo.
Y Mala, y Puta es la voz que encontré para expresar lo que he aprendido a golpe de realidad.
Un lugar donde convierto mis cagadas y aprendizajes en historias, donde me río de mí misma, saco a pasear mis frustraciones, mis fracasos y mi colección de hostias sentimentales.
Y de ahí nace La Congregación. Porque estoy segura de que tú también tienes alguna historia que contar, alguna cagada que reconocer y alguna hostia sentimental de la que ahora, con suerte, ya puedes reírte.
Un espacio para compartirlas, reconocernos en las experiencias de otras y comprobar que ninguna está tan sola —ni tan perdida— como a veces cree.